Posted by chachalaca menor at May 16th, 2006
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Los debates entre los candidatos presidenciales han sido tan importantes, que han marcado el compás de los tiempos electorales y las etapas de las campañas de todos los partidos y coaliciones.

Podemos distinguir claramente 4 etapas en esta campaña presidencial. La Precampaña, La campaña antes del primer debate, La campaña entre los debates y la recta final, después del segundo debate.

De cierta forma, los debates; como una herramienta más para el ciudadano no debieran figurar de manera tan prominente en los tiempos electorales, sin embargo el impacto del primer debate ha sido tal, que los ha definido como parteaguas en las estrategias de campaña de todos los candidatos.

En la precampaña, cuando los partidos estaban por elegir a sus candidatos, se empiezan a perfilar Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo como los candidatos sin contendiente. Los procesos internos en sus respectivos partidos fueron meros formalismos, pues de años antes se habían iniciado en sus esfuerzos para perfilarse como presidenciables. Caso aparte fue Acción Nacional, donde el candidato del presidente no resultó electo en el proceso interno, y surge Felipe Calderón en una posicion más bien débil dentro de su partido, pues fue una contienda muy cerrada.

Después de la “Tregua navideña” que impuso el IFE a los candidatos, empieza formalmente la campaña y en esta etapa, antes del primer debate; el puntero indiscutible en la campaña era el candidato del PRD, PT y Convergencia: Andrés Manuel López Obrador. Lidereaba en todas las encuestas de preferencia electoral y parecía llevar una ventaja insalvable para los demás contendientes. Esto llevó a los otros partidos a iniciar una campaña sumamente agresiva, para tratar de alcanzar al Puntero.


En esta etapa se dan algunos errores cruciales en la campaña de Andrés Manuel: Con la ventaja que le daban los sondeos, decide separarse de las actividades que acercaron a los otros candidatos al electorado: Se negó a participar en las entrevistas de los programas juveniles como “Otro Rollo”, Se negó a firmar el Pacto de Chapultepec, Se negó a responder las preguntas de cultura general a las que se sometieron los otros candidatos en el programa “El cristal con que se mira” y finalmente se negó a participar en el primer debate presidencial. Todos estos eventos, aunque parecen desconectados tienen en común el hecho de que presentan imágenes y facetas de los candidatos que no son visibles ni en los Mitines, ni en la propaganda electoral, ni en los Spots publicitarios.

Además, Andrés Manuel, radicalizando su discurso; ataca al presidente directamente con un “callate chachalaca”, que a juzgar por los resultados de las encuestas después de estos eventos, no sentó bien en el electorado y podría ser considerado como el más grande error en la campaña pujante del Candidato del Sol Azteca. Nosotros creemos que este hecho particular, lo distanció de los electores indecisos y moderados, ya que el discurso radical por parte de cualquier candidato, tiende a empujarlos hacia otras opciones.

En esta etapa, es innegable que todas las campañas giraban alrededor de AMLO y eran reactivas a sus declaraciones.

Viene después el Primer Debate. Este debate, que muchos pronosticaban como un fracaso, en el que podría triunfar una silla vacía y que fue calificado de “debatito” o evento menor; resultó ser todo un éxito. Los candidatos que participaron en él, tuvieron el buen gusto de no atacar al que no estaba presente para defenderse, y privilegiaron las propuestas en todo momento. Los ataques más fuertes vinieron de Roberto Campa y Roberto Madrazo, sin embargo, todos los candidatos se beneficiaron de la difusión mediática y sobre todo de los análisis post-debate. Nosotros hicimos aquí la puntualización de que el gran ganador indiscutible fué el electorado, y los candidatos más beneficiados fueron quienes expusieron clara y puntualmente sus propuestas en el debate.

Después del debate, hay un reacomodo de las preferencias electorales y la elección se perfila como una elección muy cerrada entre los contendientes, pues las distancias estadísticas se han acortado. Sin embargo, surgen nuevos factores en esta etapa que pueden afectar, polarizar y endurecer al electorado: El fantasma de Atenco y el desenlace de los hechos violentos en Sicartsa. Estos temas han acaparado la atención de los medios tradicionales y han sido aprovechados electoreramente por todos los partidos.

Viene ahora el segundo debate. Creemos que este evento, en el que sí contaremos con la presencia de todos los candidatos, estará impregnado de los eventos de estos últimos días y los discursos serán mucho más radicales que en el primer debate. Esperamos que como en el primero, los candidatos privilegien el diálogo y las propuestas y que no se convierta como muchos pronostican, en un ring de dimes y diretes y descalificaciones gratuitas. No creemos que esto suceda, pues los candidatos han visto el resultado que tiene en el electorado la diferencia entre proponer y atacar.

Después del segundo debate, veremos el desenlace de las campañas. Estamos seguros que quien sea percibido como el ganador de este debate, llevará una importante ventaja que será puesta a prueba en la madre de todas las encuestas: la jornada electoral del dos de julio.

Sólo nos queda a nosotros, como electores, juzgar la propuesta y la participación de todos los candidatos. El segundo debate será una oportunidad que tendremos de contrastar sus propuestas, personalidades y desempeño en situaciones adversas. Y son adversas para todos los candidatos. Felipe Calderón llega con el peso de cuidar su delantera estadística y las repercusiones del desempeño gubernamental en los hechos de Atenco y Sicartsa. Andrés Manuel llega con la carga de no haber participado en el primer debate y de haber radicalizado su posicion y tratar de remontar la mínima ventaja que le lleva Felipe. Roberto Madrazo llega con el peso del tercer lugar y el descontento de los sindicatos y una mala imagen en general, Roberto Campa llega como el golpeador del primer debate. Tal vez, la candidata que menos lastre lleva y más puede ganar en el segundo debate sea Patricia Mercado.

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