Posted by Sr Chachalaca at September 26th, 2006
Tiempo estimado de lectura: 1:34 minutos, para este artículo

Tenemos meses escuchando que el problema en oaxaca se empeora. Que la solución no llega. Que otra semana más sin solucion. Que ya hay negociaciones. Que no fueron fructíferas. Que ya va la APPO al distrito federal.

Escuchamos a distintos sectores y analistas políticos que exigen el uso de la fuerza pública federal en Oaxaca. A estas alturas, quien sabe cual sea el origen verdadero del conflicto. Ya está demasiado viciado, demasiado manoseado. El estado de derecho está completamente violentado. No existe en Oaxaca.

Tal vez los de la APPO tengan razón. Ulises Ruiz no es ninguna blanca paloma, por el contrario, su trayectoria política es de lo más turbia, de la mano de José Murat y Roberto Madrazo. Sin embargo, eso ya poco importa también. El gobierno federal se dejó arrastrar por la difícil coyontura y dejó que el conflicto oaxaqueño se saliera de toda proporción.

No hay duda que el lopezobradorismo y la APPO hablan el mismo lenguaje: intransigencia, destrucción de las institucones, todo o nada. Es imposible negociar ni con uno ni con otro, cuando se asume una posición tan radical. La APPO, como el lopezobradorismo no tienen opción: han hecho tantas declaraciones y bravuconadas públicas que echarse para atrás es el suicidio político de sus líderes.

Pero ante esta posición, el papel del gobierno es claro: si se destituye a Ulises Ruiz, por más corrupto y antipático que nos parezca, se lanza el mensaje de un fuerte incentivo a cualquier agitador social, de que el gobierno a final de cuentas cederá a las demandas más descabelladas.

Esperemos que la sensatez predomine sobre el síndrome de pánico al 68. El costo político de el uso de la fuerza pública será enorme. Se clamará represión, se acusará de todo a quien tenga la responsabilidad de hacerlo. Es lo que buscan los agitadores sociales: Sangre para reavivar sus languidecientes movimientos. Lamentablemente, las opciones para el gobierno federal son muy reducidas.

Ulises Ruiz no debe renunciar en este momento. Sería decirle a los agitadores que lo hicieron bien. Ulises debe tener otro tipo de castigo ejemplar, pero no este. La estabilidad política y la tranquilidad de los próximos años dependen de ello.

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