Posted by Sr Chachalaca at August 10th, 2006
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Múgica estaba orgulloso de la naturalidad con que los tabasqueños parecían adoptar su radicalismo antirreligioso: Hay que tabasqueñizar a México, llegó a decir. Según Andrés Manuel López Obrador, Múgica –tutor de Garrido– fue el más idealista de los revolucionarios.–Enrique Krauze, “El Mesías Tropical“, Letras libres, Junio 2006
Durante varios días teníamos la intensión de publicar un artículo sobre la estrategia post-electoral de Andrés Manuel Lopez Obrador. Después deempezarlo a redactar varias veces, sólo para desechar el borrador, pues al llegar nueva información, nuestra perspectiva no parecía adecuada al momento político. Ahora, tenemos más clara la imagen panorámica de su estrategia.
En particular, Las dos primeras asmbleas informativas nos llamaron la atención, pues en ellas se empezaba a dibujar la estrategia, sobre todo al mencionar y justificar los actos de resistencia civil. La primera semana, después de algunas folklóricas manifestaciones, no quedaba claro el objetivo.
Al pasar la segunda asamblea informativa, nos dimos cuenta que el discurso de Andrés Manuel empezaba a endurecerse y en la tercera asamblea, cuando se convocó al bloqueo de Paseo de la Reforma, no quedó duda que el objetivo era presionar a los magistrados del TEPJF.
Sin embargo, algo no cuadraba: Por un lado se exigía el conteo de todos los votos, y por otro lado, no se presentaron recursos de impugnación en todas las casillas, sino más bien en una muestra selecta, donde Felipe Calderón había arrasado. Esto presentaba una disyuntiva: por un lado, el discurso en las asambleas informativas, y por otro lado, una exigencia legal e institucional que no correspondía con el discurso.
Años atrás, al tomar posesión, el Peje había delineado su concepto de la verdadera democracia, no la democracia liberal sino la democracia popular: El gobierno es el pueblo organizado o, para decirlo de otra manera, el mejor gobierno es cuando el pueblo se organiza. La democracia es cuando el pueblo se organiza y se gobierna a sí mismo. Pero esa democracia requería la presencia cotidiana de un líder social que midiera el pulso a la gente, que metiéndose abajo escuchara y canalizara –sin intermediaciones burocráticas o institucionales– las demandas de la gente. ésa era, a su juicio, la función del jefe de gobierno.
–Enrique Krauze, “El Mesías Tropical“, Letras libres, Junio 2006
Una vez emitido el fallo, Andrés Manuel hizo las declaraciones más radicales hasta el momento. El recuento voto por voto no es suficiente, de una manera o de otra, el objetivo es transformar las instituciones. Estas declaraciones nos dejaron perplejos, pues a pesar de las incongruencias entre el hablar y el actuar, la exigencia del recuento estaba fundada en el COPIFE. Para eso está ahí el TEPJF. Para desahogar las impugnaciones.
Nuestro desconcierto quedó aminorado, una vez que analizamos las acciones de López Obrador a la luz del artículo de Enrique Krauze “El Mesías Tropical“, Publicado en Letras Libres a unas semanas de las elecciones. Resulta esclarecedor el análisis de Krauze, pues predice exactamente lo que está sucediendo el día de hoy.
Andrés Manuel está apostando a galvanizar un movimiento popular para acceder al poder, por encima de las instituciones. Es la gestación del “poder tropical”. Con la radicalización de su discurso se prepara a la gente que lo escucha, a desbordar sus pasiones. Efectvamente se ha realizado una campaña de polarización, pero ésta no viene de donde se nos ha indicado.
Parece un acto premeditado y muy bien calculado, el que exista divergencia entre los planteamientos legales del PRD y el discurso de Andrés Manuel en las asambleas. Está -a nuestro juicio- diseñado para reforzar la imagen personal del candidato y su planteamiento, y poner en evidencia a las instituciones de manera verosímil.
Vamos a mantener nuestro movimiento, va a mantenerse la resistencia civil pacífica el tiempo que sea necesario y ya no sólo va a ser el reclamo por el recuento de los votos, vamos a iniciar el movimiento para transformar a las instituciones de nuestro país.
No vamos a quedarnos con los brazos cruzados. No vamos a permitir, que se oiga bien y que se oiga lejos, no vamos a permitir que siga triunfando el dinero sobre la moral y sobre la dignidad de nuestro pueblo. Se acabó.
Vamos a la transformación de nuestro país y eso se va a dar de una manera o de otra. Vamos a cambiar esa realidad de injusticia y de opresión que tanto daño le ha hecho a nuestro país. Vamos, aunque no les guste a nuestros adversarios lo voy a decir, vamos a purificar la vida pública, vamos a llevar a cabo una renovación tajante, una verdadera transformación de México. ¿;Estamos de acuerdo en eso?
-Andrés Manuel López Obrador, Asamblea informativa del 7 de agosto
Ante esta estrategia, hay poco que se pueda hacer desde la institucionalidad. Los tiempos electorales ya no son relevantes. Através de su desempeño político, López Obrador ha optado por la movilización constante como el medio de acceder y ejercer el poder, más allá de las instituciones. Lo ha hecho en el pasado en situaciones similares, al establecer un gobierno paralelo cuando en una contienda muy cerrada (e inequitativa y fraudulenta hay que admitirlo) perdió la gobernatura de Tabasco ante Madrazo.
El PRD está ahora siendo catalizador de el nacimiento de un movimiento social. Sin embargo, como institución política se encuentra ahora ante una disyuntiva: Tropicalizarse y convertirse en un movimiento fuera de la legalidad, como El Barzón y los atencos, o mantenerse dentro del cauce institucional y velar por el proyecto de nación que ha propuesto, dentro de la legalidad. Parece que ha elegido lo primero, sin embargo todavía está a tiempo de corregir el rumbo.
Algo que parece que ha sido ignorado hasta el momento, es el mandato de las urnas. Viendo más allá de los márgenes estadísticos que le dan la victoria a un candidato o a otro, el pueblo de México democráticamente exige cerrar las brechas de pobreza. Exige institucionalidad. Exige consensos y acuerdos. Exige no mirar al pasado y exige cambios sustanciales. exige liderazgos reales.
López Obrador cumple ya veinte años como líder social, siempre en ascenso: Este país no avanza con procesos electorales –le confía entonces a su paisano, Arturo Núñez–, avanza con movilizaciones sociales. Había arribado a su teoría de la movilización permanente.
-Enrique Krauze, “El Mesías Tropical“, Letras libres, Junio 2006
Ante estas exigencias, es indispensable una izquierda fuerte, moderna y proactiva que actúe como valladar de los excesos a los que son proclives las fuerzas políticas sin contrapeso. Más allá de la geometría política, el resultado del dos de julio habla de la diversidad característica del pueblo mexicano. Conservador pero progresista, Profundamente religioso pero celoso de sus instituciones laicas; Tradicionalista pero vanguardista; Nacionalista pero dispuesto al reto de la globalización.
Si el margen fuera menor que un siete por ciento, López Obrador repetirá su experiencia en Tabasco: desconocerá los resultados, aducirá fraude, hablará de complot, fustigará a los ricos, redoblará sus apuestas, invocará la resistencia civil, llamará a movilizaciones en todo el país para convocar a nuevos comicios y hasta intentará formar un gobierno paralelo.
–Enrique Krauze, “El Mesías Tropical“, Letras libres, Junio 2006
Un partido Acción Nacional sin un contrapeso en las cámaras sería incapaz de satisfacer a todos los mexicanos. Una izquierda intransigente en las cámaras que bloquee sistemáticamente las reformas aunque cumplan con un perfil de política social proactiva tampoco le servirá a la nación.
El PRD es necesario para evitar excesos y ojalá que los moderados estén en condiciones de conducir al partido por el cauce de lainstitucionalidad yla legalidad